Ötzi, la momia más antigua de Europa

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 La momia Ötzi

En los museos de arqueología se suelen ver artefactos, armas y utensilios de cerámica que, puestos juntos, describen una cultura antigua. En 1991 se descubrió en los Alpes el cuerpo de Ötzi, un hombre momificado en un glaciar y rodeado por sus pertenencias, una sola persona cuyo cuerpo se ha convertido en un sitio arqueológico por sí mismo, con el que se puede reconstruir una cultura prehistórica de la Edad del Cobre.

Ötzi vivió hace 5,300 años y tanto su vida como las circunstancias de su muerte han sido estudiadas por miles de científicos de diferentes disciplinas, desde historiadores de botánica y expertos en metalurgia hasta biólogos moleculares. El estado de preservación de sus órganos internos y en general de todo su cuerpo es extraordinario y hasta se han conseguido muestras de sangre intacta y la codificación completa de su genoma. Las antiguas momias de Egipto, dos mil años más recientes, requerían la extracción de cerebro y órganos durante el proceso de embalsamiento.

Ötzi era una persona promedio de su tiempo, con un peso al momento de su muerte cercano a los 50 kilogramos y una altura de alrededor de 1.65 metros, tenía los ojos cafés y el pelo de unos 20 cm de largo. Se calcula que murió de unos 45 años, edad avanzada para su tiempo. Exámenes de sus dientes demuestran que pasó su niñez cerca de Bolzano, en el Tirol italiano, y luego residió en uno de los valles a unos 50 kilómetros al norte de ahí, en las faldas de los Alpes. Sus pulmones estaban ennegrecidos por fogatas o el humo de fuegos de forja y las proporciones entre sus piernas y pelvis indican que estaba acostumbrado a caminatas muy largas en territorio montañoso. Aunque para su tiempo tuvo una vida larga y relativamente saludable, los resultados de docenas de estudios han demostrado que su muerte fue tortuosa: recibió un flechazo en la parte posterior del hombro izquierdo, tenía golpes en su pecho, cortadas en sus manos, una de las cuales alcanzaba el hueso de su dedo pulgar, y una contusión en el cráneo que quizá causó su muerte. Su cuerpo se encontró a gran altura: 3,200 metros, enterrado parcialmente en un glaciar y lejos de su hogar en el valle. ¿Cómo murió? Al principio, se supuso que fue víctima de la hipotermia, perdido en la montaña en medio de una tormenta. Hoy, hay quien supone que era un pastor que murió después de huir de un ataque a su aldea, otros piensan que era parte de un grupo de caza en territorio enemigo y otros más que era el líder de su aldea y fue traicionado por alguien de su mismo grupo.

Los objetos que se encontraron alrededor del cuerpo de Ötzi:

  • Un hacha con cabeza de cobre y mango de madera de tejo
  • Un arco de dos metros, inacabado
  • Doce flechas sin punta ni remeras (inservibles) dentro de un carcaj
  • Dos flechas rotas con punta de pedernal y remeras
  • Un cuchillo de pedernal
  • El armazón de madera de una mochila
  • Un zapato completo, un abrigo, un cinturón y otras piezas de ropa fabricadas con pieles de diferentes animales
  • Una capa de pasto tejido
  • Una herramienta de cuerno para afilar
  • Dos contenedores de corteza de árbol
  • Moras silvestres comestibles
  • Dos especies de hongos con propiedades antibióticas, atados por un hilo
  • Sustancias como carbón y yesca para iniciar fogatas

El hacha es un artefacto asombroso, es la única que ha sido hallada completa y antecede la fecha tradicional del inicio de la Edad del Cobre en 500 años (de hecho, desde su descubrimiento esta fecha se ha replanteado).  El simple hecho de llevar un hacha de cobre, que debieron haber sido escasísimas en aquella época, hace suponer que Ötzi era un personaje importante en su grupo social. El hecho de que no fuera robada su posesión más valiosa le da fuerza a la teoría de su huida y a la de la traición de un miembro de su grupo. El arco incompleto y las flechas inservibles parecen indicar que fue sorprendido sin armas días antes. Una de las puntas de sus dos flechas terminadas contenía rastros de sangre de otra persona y el manto de Ötzi reveló sangre de una persona más. Estudios de espectroscopia de los músculos de sus piernas mostraron que corrió largas distancias en los últimos momentos de su vida.

Punta de flecha en hombro de Otzi

Encontrado en el estómago y en el cuerpo de Ötzi:

  • Una punta de flecha de pedernal, alojada entre la clavícula y la espátula de su hombro izquierdo (ver imagen)
  • Pólenes de diferentes especies
  • Carne de íbice o cabra salvaje de los Alpes
  • Carne de venado
  • Rastros de cereales, legumbres, frutas y pan cocido

Análisis de los diferentes pólenes en su ropa y su estómago demostraron que estaba lejos de su lugar de origen y que murió en primavera. Un estudio de mayo de 2012 concluyó que la flecha no había sido causa de su muerte, pues se detectaron células de sangre seca y fibrina en su herida de entrada, que sugiere la formación de coágulos. El contenido de su estómago reveló que hizo dos comidas el día de su muerte; en la última, una o dos horas antes de morir, comió casi medio kilogramo de carne. Este banquete no concuerda bien con la imagen de un Ötzi perseguido y agonizante pero es plausible en una partida de caza sorprendida por enemigos o si consideramos que un miembro del grupo de Ötzi lo mató a sangre fría.

En febrero de 2012 se publicó el genoma completo de Ötzi. Su ADN lo relaciona con un clado europeo definido recientemente y que tiene una distribución muy limitada en la actualidad, con representación en Corcega y Cerdeña. Además, reveló un mayor porcentaje de ascendencia Neandertal en Ötzi que los europeos actuales. A pesar de ser relativamente sano para su tiempo y muy activo para el nuestro, Ötzi tenía enfermedades y tendencias a trastornos que se consideran modernos, como predisposición genética a enfermedades del corazón. Padecía de tricuriasis, parasitosis aún común producida por un gusano. Es el primer caso conocido de la enfermedad de Lyme o borreliosis, transmitida por garrapatas. Sus dientes estaban muy deteriorados por las caries, patología provocada por su dieta alta en granos y carbohidratos. Sufría un caso avanzado de arterosclerosis, depósitos de calcio en vasos sanguíneos. Era intolerante a la lactosa.

Imágenes radiológicas mostraron degeneración por edad o esfuerzo en las articulaciones de sus tobillos y rodillas. En la superficie de piel que cubre estas áreas, Ötzi tiene algunos de sus famosos tatuajes y por ello se sospecha que tenían una utilidad médica similar a la acupuntura (2 mil años antes de que esta técnica se empleara por primera vez en China). Altas concentraciones de arsénico y cobre en el pelo de Ötzi indican que quizá también trabajó en la producción de cobre. Sus costillas y su nariz habían sido rotas y sanado posteriormente.

Los hechos nos dicen que Ötzi fue herido con una flecha disparada de un plano ligeramente abajo, al parecer mientras daba la espalda a su atacante y huía hacia las montañas. Las señales muestran que la flecha que lo hirió fue arrancada parcialmente y comenzó a sanar. Sus manos reflejan las lesiones propias de una pelea cuerpo a cuerpo con armas cortantes y sus piernas el agotamiento de la carrera. La escena del hallazgo ilustra el final de su vida: lleno de heridas, Ötzi realiza su último banquete en una oquedad entre dos riscos de la alta montaña, coloca su equipo a su alrededor y se recuesta a descansar por última vez.

Hasta ahora, ese es el retrato de Ötzi, la persona que vivió hace 5,300 años. Ötzi también es la momia que Austria e Italia se pelearon durante años, que se conserva en el Museo de Arqueología de Tirol del Sur, en el norte de Italia, y que revolucionó los estudios del Calcolítico o Edad del Cobre. Ha sido horadada, picoteada, taladrada, congelada y descongelada en varias ocasiones a lo largo de 20 años, y se le han extraído kilos de tejido, hueso y otras sustancias. La momia Ötzi es a la vez sitio arqueológico y espejo del progreso de la ciencia en los últimos 20 años; se mantiene a -6 grados Celsius, en una cámara con un 95% de humedad, para que el futuro también tenga su oportunidad de aclarar el misterio de su muerte.

Otzi la momia    La cara de Ötzi

 

Autor: IIEH

Fuentes:

Ötzi, el hombre de hielo

La salud de Ötzi

Ötzi

Ötzi, una comida, un descanso y luego la muerte

La muerte del hombre de hielo

El estómago de Ötzi, lleno de carne de cabra

El misterio del asesinato de Ötzi

Fotografía:

Una nueva cara para Ötzi, (c) Museo de Arqueología de Tirol del Sur