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Título:

La muerte y su didáctica. Manual para Educación Infantil, Primaria y Secundaria.
Autores:

Agustín de la Herrán Gascón

y Mar Cortina Selva

 

            
Editorial Universitas, S.A.
 

 


Impreso por Solana e Hijos, A.G., S.A.

ISBN: 84-7991-188-3

©  2006, AGUSTIN DE LA HERRÁN GASCÓN

              MAR CORTINA SELVA

 

 

RESEÑA

DE LA HERRÁN, A. y CORTINA, M. (2006): La muerte y su didáctica. Manual para Educación Infantil, Primaria y Secundaria. Madrid, Universitas.

En los últimos años han abundado las reflexiones sobre la necesidad de abordar en los curricula que imparten nuestras escuelas materias o contenidos transversales muy variados y de muy distinta naturaleza. Tenemos así propuestas educativas destinadas a la Educación para la salud, la Educación sexual, la Educación vial y otros muchos ejes transversales que, teóricamente, tienen en común la finalidad de preparar a nuestros hijos o a nuestros alumnos “para la vida”. Es curioso que, por el contrario, sean muy escasos los trabajos destinados a prepararlos “para la muerte”.

Una explicación posible es que en este tema, como en tantos otros, la educación –y especialmente la educación escolar- va con retraso, camina a la zaga de la realidad. Nos gusta decir que el objetivo de nuestra tarea como educadores es la formación integral de los seres humanos, pero, demasiado a menudo, descuidamos los aspectos más trascendentales de esa formación en aras de una instrucción de carácter mecánico. Por ello, dejamos que niños y jóvenes se enfrenten a la realidad de la muerte sin proporcionarles ninguna preparación.

Por supuesto, ese empeño en ignorar que las personas necesitan tener herramientas para afrontar la muerte, propia o ajena, guarda una relación muy estrecha con el hecho de que se trata de un tema tabú en nuestras sociedades occidentales. Precisamente por ello uno de los propósitos de este libro es el intento de “normalizar”, de destruir el tabú de la muerte en la escuela y, por ende, en nuestra sociedad.

Pero la aportación de este libro va más allá, ya que amplía la perspectiva exclusivamente psicológica de compresión tratando de aportar propuestas didácticas concretas para trabajar en la familia y en la escuela. En efecto, desde la Psicología, existen contribuciones de autores importantes que han intentado profundizar en la cuestión de cómo se desarrolla en nuestra infancia y juventud la idea de la muerte, en cómo viven los niños la pérdida y el duelo. Pero eso no es suficiente para quien debe ocuparse de explicar y ayudar a asumir la muerte a los niños. Es precisamente en esta tarea donde el texto que reseñamos puede resultar de mayor utilidad.

Desde el punto de vista de su estructura, el libro está organizado en cuatro grandes apartados. El primero de ellos recoge dos capítulos dedicados al estudio de la psicología de la muerte. Concretamente, el capítulo inicial presenta de manera detallada una perspectiva evolutiva del niño desde el nacimiento hasta los 16 años en la que se aborda la evolución de los miedos y del miedo a la muerte, así como los mecanismos de defensa. En este capítulo se incluye también un análisis específico de los miedos y reacciones de los niños que padecen enfermedades graves. El capítulo segundo completa esta visión analizando las vivencias de pérdida (duelo) en las mismas edades.

La segunda parte de la obra, titulada “Hacia una educación para la muerte”, está formada por los cuatro siguientes capítulos, dedicados, respectivamente, al análisis de la muerte como tabú social y educativo; a las opiniones de padres y profesionales sobre el tratamiento educativo de la muerte; a esbozar brevemente las figuras de los principales precursores de la educación para la muerte; y a la fundamentación pedagógico-didáctica de la educación para la muerte.

El tercer apartado del libro, que es el más extenso, se dedica a la Didáctica de la muerte. A lo largo del mismo se incluyen, entre otras cuestiones, las propuestas didácticas concretas que mencionábamos anteriormente, así como un amplio conjunto de recursos que pueden ayudar en esa tarea y algunas orientaciones para la evaluación de la enseñanza y el aprendizaje. De ese modo, el texto aporta un material muy abundante, fruto de la experiencia de los autores, que puede ser de gran utilidad para trabajar el tema de la muerte a lo largo de la Educación Infantil, Primaria y Secundaria. Este material se completa, además, con la selección bibliográfica que aparece al final de la obra y que presenta de manera diferenciada los textos destinados a niños y adolescentes de los destinados a profesionales de la educación.

Por último, la cuarta parte del libro, titulada de manera genérica “Hacia una mayor conciencia educativa de la muerte”, plantea como propuesta metodológica la apertura conceptual, orientada tanto a los medios de comunicación, esenciales en el momento presente, como a los propios educadores. En el capítulo final, se profundiza en el sentido que la educación para la muerte tiene dentro de un enfoque educativo complejo-evolucionista, enfoque que el profesor De la Herrán plantea como propuesta y que ha tratado con detenimiento en otros textos. Dentro de este paradigma, que persigue la evolución de la persona como un todo, la educación para la muerte no puede plantearse de una manera aislada, sino que debe incardinarse en un proyecto de mucho más amplio alcance.

Inmaculada Egido Gálvez
Catedrática de E.U. de Teoría e Historia de la Educación
Universidad Autónoma de Madrid


 

PRESENTACIÓN

Así como desde principios de los 80 se empieza a enriquecer el currículum de los contextos educativos con los llamados ejes transversales (Educación para la Paz, Ambiental, Sexual, para la Salud, Vial, etc.), creemos que hoy nos encontramos en el momento propicio de normalizar la reflexión, el diseño y el desarrollo de la Educación para la Muerte.
 

«La muerte y su didáctica» es una propuesta de Educación para la Muerte realizada, sin solución de continuidad, para Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria.

RAÍCES MOTIVACIONALES DEL PROYECTO. Las fuentes de motivación y de actuación que han presidido y animado nuestro trabajo (llamado cariñosamente por nosotros «Proyecto Prisma») a lo largo de su realización, han sido principalmente las siguientes:

  1. Complejidad. La evolución del conocimiento de la realidad se orienta hacia una creciente complejidad, globalmente irreversible, tanto hacia dentro como hacia fuera de las personas, los entornos disciplinarios y sus temas. En este sentido, queremos completar o casi recubrir una laguna de desconocimiento y de penumbra, que, necesariamente, irá mucho más allá, tanto del tradicional enfoque científico mecanicista, lineal y simplificador, y más lejos de las soluciones religiosas, así mismo enemigas de la razón y refractarias al legado de Kant.

  2. Circunstancia educativa favorable. Con relativa independencia de los difíciles momentos sociales que atravesamos -poco inductores de formación en profundidad de las personas-, nos encontramos en un momento privilegiado de la Educación: nunca en la historia ha habido mejor conocimiento pedagógico, ni la comprensión del niño y del adolescente ha sido mayor. Desde el punto de vista profesional creemos que esta afirmación puede mantenerse y extenderse, al menos parcialmente, a otros niveles posteriores de educación como el universitario.

  3. La Educación Infantil (0-6), origen de la cascada formativa e innovadora. Si alguna etapa educativa debe liderar un abordaje nuevo, ésta es la Educación Infantil, por ser la más avanzada, desde un punto de vista didáctico. Pero el desarrollo educativo de una hipotética «Educación para la muerte» debe prolongarse a lo largo de la vida, a través de la educación familiar, Primaria, Secundaria y Universitaria.

  4. Línea de investigación educativa no-convencional. En educación es más habitual atender y detenerse en lo urgente que en lo importante, en la investigación reiterativa que en la creativa, en lo que aparece a la vista o al oído que en los huecos, en su porte que en las raíces, en remozar que en reformar, en escuchar más los ecos que las voces... Por esto se nos escapan los temas perennes, los grandes interrogantes de la Pedagogía. La posibilidad de proponer un trabajo sobre éste y otros temas resulta como poco sorprendente. Lo extraño para nosotros es que la educación en torno a esta constante universal resulte una rareza. Si el ser humano es el primer ser vivo conocido que puede reflexionar sobre su propia muerte, podemos deducir que no hacerlo quizá fuese algo disfuncional, zoico o prehumano.

  5.  Utopía. Nos acogemos a una actitud utópica de fondo, que creemos inherente a todo planteamiento educativo saludable y que se tenga por tal, entendiendo por utopía el movimiento hacia el derecho a anhelar algo mejor y a trabajar por ello permanentemente. Lo utópico hoy, mañana será realizable. Sin utopía no hay movimiento, ni cambio evolutivo. El horizonte sí cuenta en Educación.

  6. Transdisciplinariedad. El presente trabajo y las propuestas formativas se han desarrollado desde una perspectiva transdisciplinar en el sentido de situarse en el tema, y no en ningún coto temporal o disciplinar concreto. Más bien lo contrario: si se considera como un tema perenne, tanta mayor razón para pretender abordarlo desde múltiples perspectivas y dimensiones. Y si se toma como de otros ámbitos, con mayor justificación procederemos a su conocimiento, porque la localización de su epicentro ha podido ser errónea y estar desplazada durante demasiado tiempo hacia ámbitos no educativos caracterizados por el sesgo, la superstición y la parcialidad.

  7. Apertura. El proyecto de investigación desarrollado ha implicado a personas de diferentes ámbitos relativos a la educación -niños,(NOTA 1) padres, y abuelos, educadores y maestros, orientadores, profesores de carreras docentes, maestros/as en formación, etc.-, para obtener el mayor rendimiento desde una cooperación funcional, basada en lo que más nos une y compromete: la formación del niño y el adolescente y de su profesorado, aceptando el reto que en ella la Educación para la Muerte supone.

  8. Formación continua. Desde esta convergencia y unanimidad hemos experimentado la unidad dialéctica entre teoría y práctica y hemos modificado nuestro conocimiento en permanente apertura a nuevos esquemas y síntesis.
     

DESTINATARIOS. La obra se destina a aquellas personas a quienes la Educación no les es indiferente, por lo que estudian y reflexionan sobre ella. Especialmente se orienta a los que sienten que la educación es esencial para la mejora social y la posible evolución del ser humano. Con más énfasis si cabe, se dirige a quienes se ocupan de ella desde sus cátedras, sus aulas, sus proyectos de investigación o sus hogares: profesores universitarios de Didáctica, Pedagogía o Psicopedagogía, formadores, maestros de Educación Infantil y Educación Primaria, docentes de Secundaria, orientadores y miembros de equipos de orientación educativa, políticos de la educación, padres o tutores y abuelos y otros familiares significativos.

FINALIDADES. Pretendemos contribuir a que la muerte fertilice la educación, proporcionándole una hondura, una experiencia y una transformación hacia una madurez curricular y de formación del profesorado que hoy no tiene. Fertilizar la educación significa llenarla en lo profundo, para propiciar la evolución posible de su fundamentación y arquitectura curricular, desde una perspectiva natural, compleja y orientada al mejoramiento de la vida humana. Da nombre a un intento de realización desde y para la complejidad y la evolución posible de la educación -que es lo que contextualmente se pretende-, con un sentido y una motivación autoconsciente, luego optimista, que nos parece imprescindible.

Podría ser la hora de afrontar con normalidad, conocimiento y recursos el último tabú sustantivo -porque tabúes verbales hay muchos más-, ni siquiera para quedarse en él con una solución satisfactoria o miope que nos vuelva a entretener y despistar: la Educación para la Muerte podría ser uno de los muchos asuntos radicales y perennes capaces de iniciar el camino hacia otra Nueva Educación, hacia otra (re)volución educativa, ésta vez centrada en la profundidad, ampliación, complejidad y elevación de la conciencia.

Nuestra motivación ha sido contribuir a la creación de nuevas aperturas para el trabajo educativo, en un proceso evolutivo de la propia Educación que creemos imprescindible e irreversible. En él se deben anudar Didáctica y Currículo en función de una educación capaz de adoptar como eje vertebrador a la conciencia, pese a que la inmensa mayoría de las personas conscientes son la inmensa minoría.

Pretendemos que la Educación para la Vida-Muerte algún día pueda dejar de ser materia vetada o utopía, y ni siquiera objeto de innovación educativa, para que pueda llegar a ser algo cotidiano. Por ello se apuntan análisis que favorecen la normalización del tema que nos ocupa, y se proporcionan recursos metodológicos válidos para la práctica de la Educación, a todos los niveles.

El panorama que se abre no sólo resulta apasionante, sino sobre todo útil para un futuro más educativo cuya presencia depende sobre todo de nosotros.
 

(NOTA 1) Para mayor comodidad de la lectura y la escritura, utilizaremos el masculino para referirnos a ambos géneros.

[al texto]